sábado, 29 de agosto de 2009

LA POLARIZACIÓN SOCIAL DE LA EDUCACIÓN


La percepción más generalizada en la mayoría de medios de información del país es que vivimos en una sociedad en la que la mayoría de la ciudadanía es, y se considera, perteneciente a la clase media. Se admite que por encima de la clase media están los ricos y por debajo están los pobres, pero, por lo demás, la mayoría de nuestros ciudadanos son y se autodefinen como miembros de la clase media. Y para mostrar la rectitud de tal percepción, se hace referencia a las encuestas en las que la mayor parte de la población, cuando se le pide su ubicación en la estructura social, escoge la categoría “clase media”. Han desaparecido, así, las categorías de burguesía, pequeña burguesía o clase trabajadora, que raramente aparecen en la narrativa política o mediática del país. Utilizarlas y referirse a términos como, por ejemplo, lucha de clases, es arriesgarse a que se le acuse a uno de anticuado o, lo que es peor, de “ideólogo” o “doctrinal”, términos todos ellos destinados a señalar al acusado como individuo “sospechoso” de prejuicios ideológicos de tonalidad roja o morada, coloración casi desconocida en el arco iris mediático del país.

Esta percepción de nuestras sociedades es, sin embargo, profundamente ideológica y, como bien define mi amigo Noam Chomsky, responde a un enorme poder de clase. La desaparición del discurso y del análisis de clases sociales es, en sí, un síntoma del enorme poder de las clases dominantes, las cuales promueven la percepción de que las clases sociales han desaparecido y que la lucha de clases es una categoría totalmente obsoleta, inservible para el entendimiento de nuestras realidades. A mayor dominio de las derechas en un país, mayor desaparición del discurso y análisis de clases. De ahí que en España estos términos prácticamente hayan desaparecido del lenguaje mediático hegemónico y de la narrativa política dominante. Ahora bien, aunque el establishment mediático promueve la visión de que la mayoría somos clase media (la pregunta en sus encuestas es “¿Es usted clase alta, media o baja?”), la mayoría de la ciudadanía no sólo cree en la existencia de clases, sino que, cuando se formula la pregunta “¿Es usted clase burguesa, pequeña burguesa, clase media o clase trabajadora?” hay más personas en España que se definen como clase trabajadora que como clase media. Pero los establishments políticos y mediáticos (que pertenecen al 30% del nivel de renta superior del país) no se percatan de ello.
La dura realidad es que los datos muestran que las clases sociales continúan existiendo, y que es imposible entender lo que pasa en España –desde el notable retraso del Estado del bienestar español (ver “El impacto del clasismo y machismo”, Público, 30-07-09), hasta la polarización social del sistema educativo–, sin entender el poder diferencial que cada clase social tiene en nuestro país. El poder de clase se caracteriza por un gran dominio de la vida política, mediática y económica del país por parte de la burguesía, pequeña burguesía y clases profesionales de renta media alta, es decir, del 30% de la población de renta superior, que tiene una enorme influencia mediática y política en el país.

Un ejemplo de ello es el sistema educativo. España, uno de los países de la UE-15 (el grupo de países de la UE de nivel de desarrollo económico semejante al nuestro) con mayores desigualdades sociales, tiene el sistema educativo más polarizado por clase social existente en tal grupo de países. Las familias del 30-35% de renta superior del país envían a sus hijos a las escuelas privadas concertadas (la mayoría gestionadas por la Iglesia católica, institución que en España siempre ha ofrecido el sostén ideológico a las clases dominantes) y el 65-70% restante de la población, que se define como las clases populares, es decir, la clase trabajadora y las clases medias de rentas medias y bajas, envían a sus hijos a las escuelas públicas, donde se concentra la mayoría de los hijos de los inmigrantes (92%). Naturalmente, no hay una impermeabilidad social entre los dos tipos de escuelas, la pública y la privada. Pero, en general, la renta de las familias que envían a sus hijos a las escuelas privadas es mayor que la de las familias que utilizan la escuela pública. En Suecia y Finlandia (países que el informe PISA –que mide la calidad de la enseñanza– considera como los que tienen el mejor sistema educativo), sólo el 4% de estudiantes van a la privada. En España es el 30-35%. En nuestro país, el gasto por alumno en la escuela privada es superior que en la pública. Esto se da como consecuencia del pago por parte de las familias que matriculan a sus hijos en la privada, recursos que se complementan con las aportaciones de recursos públicos, es decir, subsidios que se definen como conciertos.

España tiene los subsidios públicos a las escuelas privadas más altos y el gasto público por alumno en la escuela pública más bajo de la UE-15. Los primeros reciben más recursos a costa de los segundos. Weber que, junto con Marx, fueron los fundadores de la sociología contemporánea, definió explotación de una manera muy sencilla y didáctica. Explotación, escribió, “ocurre cuando una clase (podría haber añadido un género, una raza o una nación) vive mejor a costa de que otra viva peor”. Pues bien, existe un poder de clase que se expresa en que unos tienen más recursos para su educación, a costa de que otros tengan menos. En el lenguaje mediático versallesco, dominante en el país, no se le llama explotación sino “desequilibrio de financiación”.

En realidad, el sistema educativo dual (privada versus pública) de España reproduce la estructura social del país, formando dos tipos de ciudadanos: los de primera y los de segunda clase. Y los primeros acceden a estudios superiores (como los universitarios) en porcentajes mucho mayores que los segundos. Esto es consecuencia del poder de clase, categoría que ha desaparecido del lenguaje político y mediático del país.

La polarización social de la educación http://www.educacionenvalores.org/

Vicenç Navarro. Jueves 13 de agosto de 2009 http://www.vnavarro.org/?lang=es

Catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España


miércoles, 26 de agosto de 2009

SUSTITUTO...

Bueno, pues como, mientras estoy currando estos días, los churumbeles siguen de vacaciones en la larga distancia, me he montado un pequeño video para mitigar su ausencia.

martes, 25 de agosto de 2009

¿ABURRIDO DE TANTO LÍDER?



Hoy me ha sorprendido gratamente, por lo acertado que es, leer un lema de una empresa de TICs que rezaba asi: "Un líder no busca seguidores, los seguidores buscan un liderazgo genuino".
Este hecho me ha animado a escribir este post que siempre he tenido merodeando en la cabeza.
Asi que voy a revindicar rompiendo una lanza en favor de los seguidores.

Para comenzar, un botón de muestra: "No hay líder sin seguidores" como dice el post de Nuria http://tengounadudadenuriasantos.blogspot.com/2009/01/no-hay-lder.html . El liderazgo es un fenómeno relacional por lo que no puede haber líderes sin seguidores.
El tema del liderazgo está sobrevalorado y de moda. Las múltiples descripciones y supuestos estudios que aparecen en los númerosos libros de management y escuelas de negocio me recuerdan al bueno de las pelis de aventuras. La palabra está tan usada que hasta en el periodismo cuando un equipo alcanza la 1ª posicion en la clasificación, titulan: "XXX logra el liderazgo" (cuando será liderato).


Particularmente estoy seguro, que no convencido, que, aunque la comunicacion-influencia entre el lider y sus seguidores es bidireccional, es más grande la que los seguidores ejercen sobre el líder que al revés. Los seguidores hacen, deshacen y moldean al líder a su gusto. Todos tenemos los líderes que nos merecemos. El mérito o demérito recae en los seguidores.

Las teorías antropológicas y/o socio-políticas dan explicaciones claras al tema:
"...No sólo es el líder el que se mueve y actúa. Entre el líder y los seguidores se encuentra la elite política, desempeñando la función de enlace o intermediaria entre los intereses de los seguidores y la ambición del líder. La elite también dirige y además, transmite el mensaje del líder a los militantes y simpatizantes, que a su vez lo trasladan a los votantes. En definitiva, el líder y la elite política realizan la misma función, con la única diferencia de que el primero es el símbolo individual del poder y la segunda es la minoría selecta de dirigentes que le ayuda. La élite política, que forma parte de su equipo de gobierno, que encabeza y dirige la red de apoyo del líder. La elite política es una minoría detentadora del poder, organizada, cohesionada y dinámica...." (Fuente: Javier Sánchez Herrera. LÍDERES Y ELITES Reflexión Política).

 Solamente quiero resaltar el papel preponderante que juegan los seguidores que creo que es fundamental. Repito, al líder básicamente lo hacen sus seguidores y será merito o demérito de ellos la presencia de un líder u otro. No creo en la "fabrica" de líderes.

“No sólo seguimos a nuestros líderes. Somos seguidores ansiosos y dependientes que con frecuencia los establecemos mediante un proceso que puede generar al menos dos clases de monstruos tóxicos: líderes que aprovechan la oportunidad de representar roles de dioses y líderes que al final, debido a que sus seguidores continúan doblegándose ante ellos, llegan a creer que en verdad tienen los poderes que sus seguidores ansiosos y necesitados desean atribuirles”. Harold J. Leavitt, Top Down

Además un líder guiando seguidores lo único que puede producir son sólo más seguidores. El sol -supuesto líder del cielo- oculta con su luz las demás estrellas.

No creo mucho en las teorías del managment sobre liderazgo. Lo que pasa es que es más fácil, y con muchos más intereses, vender esta idea de la fábrica de líderes.

Espero que esta desintonía no haga chirriar oídos.

Parece que hoy en día, "entrenando" una serie de cualidades, todos queremos-podemos ser líderes. ¿Cansado de las relación de valores y características de que debe cumplir un líder como tú?

lunes, 24 de agosto de 2009

PADRES, MADRES, HIJOS y demás familia...

Tenemos siempre la sensación de que los hijos son nuestra prolongación, nuestro fruturo (Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción -Serrat-). 
Podríamos darle la vuelta a la tortilla y asumir un poco más de responsabilidad. En realidad somos el pasado de ellos que les hemos tomado "prestado". (Fuente: José Antonio Marina).

El cuadro representa el mito de Saturno, quien derrocando a su padre Urano, reinó en lugar de su hermano Titán. Ssabiendo que uno de sus hijos le derrocaría, Saturno obligaba a su esposa, Ops (o Cibeles) a que le entregara a los recién nacidos para devorarlos, y así evitar su derrocamiento. Cibeles, sin embargo, consiguió salvar a su hijo Jupiter, que le declaró la guerra a su padre cuando fue adulto, derrotandolo y ascendiendo al poder.

domingo, 23 de agosto de 2009

¿ESTÁ TODO EN LOS LIBROS?

¿Está todo en los libros tal y como decia la canción de Vainica Doble en la banda sonora del tedioso programa de Dragó?

Gaudi contesta a esta afirmación, en un diálogo desincronizado y atemporal -perdón por le anacronismo-:

«el gran libro siempre abierto y que hay que hacer el esfuerzo de leer es el de la Naturaleza; los otros libros han sido extraídos de éste y además contienen las equivocaciones y las interpretaciones de los hombres»

Leer sólo cura la ignorancia, no así la idiotez o la maldad.

LA CALLE

Triana: En una esquina cualquiera y bajo la luz de un faro Dos jóvenes hablan se cuentan sus vidas y la ilusión 

http://www.youtube.com/watch?v=kGRwf_1sMW4


Qué es la calle? No es un mero pasadizo entre dos construcciones. Es el espacio donde las cosas se juntan: los cuerpos, los sentimientos, las personas, los objetos ¡La calle es la vida!

Manuel Delgado. Antropólogo.

Ver entrevista en Revista austral de ciencias sociales:
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