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sábado, 2 de abril de 2016
En busca del fuego. La risa. Jean-Jacques Annaud 1981
sábado, 19 de marzo de 2016
"Deprisa, deprisa" (Carlos Saura, 1981). Escena final
"Deprisa, deprisa" (Carlos Saura, 1981). Escena final: 2 mins silencio y 2 mins con "Si me das a elegir" de los Chunguitos. Os dejo un artículo de La Hidra sobre quinquis y chonis
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viernes, 18 de abril de 2014
La mancha en la pared
Pintadas recogidas en las calles de pueblos y ciudades del País Vasco y alrededores.
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lunes, 19 de agosto de 2013
¿Por qué regalamos?
Las aventuras de Jeremiah Johnson, película dirigida por Sydney Pollack en 1972
martes, 13 de agosto de 2013
Viajes de Gulliver: "Viajes a varios lugares remotos del planeta"
Versión 1939 Director: Dave Fleischer
Basada en la novela "Viajes a varios lugares remotos del planeta" (Jonathan Swift), conocida como "Los viajes de Gulliver", considerada la obra maestra de Swift. Fue publicada en forma anónima en 1726.
Fue concebida como una sátira, contra la vanidad y la hipocresía de las cortes, los hombres de estado y los partidos políticos de ese tiempo.
Tardó seis años en escribirla, y el autor fue agregando reflexiones acerca de la naturaleza humana e hizo una amarga burla a la sociedad inglesa y al género humano, utilizando un estilo narrativo imaginativo, ingenioso y sencillo.
Ha permanecido como un clásico de la literatura infantil.
El cuarto libro, "Gulliver en el país de los huim" suele eliminarse de muchas ediciones juveniles por su mordacidad, en el que considera a los animales mejor compañía que la de muchos humanos.
lunes, 12 de agosto de 2013
domingo, 3 de julio de 2011
Sociedades movedizas #15m
Pasos hacia una antropología de las calles.
Autor: Manuel Delgado. Anagrama. Colección Argumentos.
Prólogo de Lluis Mallart, Soy hijo de los evuzok
En aquel tiempo la calle era un gran espacio en el que se cumplía una parte importante de nuestro proceso de socialización. Las emociones, la sexualidad, la solidaridad, los antagonismos, las distinciones sociales se aprendían en ese territorio que de día era nuestro y de noche, cuando los mayores salían con las sillas para conversar y tomar el fresco, nosotros lo aprovechábamos para ir más allá, correr, perseguirnos y jugar a tocar y a parar en medio de una oscuridad rota por la luz tierna de cuatro farolas de gas, como para significar que queríamos conquistar nuevos espacios alejándonos de la mirada de aquella sociedad adulta que parecía querernos contener: «Niños, ¡no vayáis demasiado lejos!», gritaban los padres sin estar seguros de que les haríamos caso.
Con los años los pequeños perdimos el control de aquel espacio que había sido nuestro. Las aceras fueron embaldosadas y las calles asfaltadas. Progresivamente, los coches lo invadieron todo. El cobertizo del jardín de la señora Durán fue transformado en garaje. Los adultos se apropiaron del territorio de los niños. La chiquillería fue recluida en casa. Debió ser entonces cuando nacieron aquellas recomendaciones maternas que se han transformado en fórmulas consagradas: «Niño! ¡Ve por la acera!», «Cuidado con los coches». La calle había dejado de ser el espacio social de los niños y adolescentes. La pared alta y escarpada de la calle Oalmases-Calatrava había sido derribada para edificar la Dexeus. Hoy, después de muchos años de silencio y confinamiento, otra generación, nacida quizá en aquella maternidad, parece recordarnos que la calle había sido suya. El ruido de las motocicletas rompiendo la tranquilidad de los adultos es un signo. Las pintadas en las paredes señalando la conquista de calles y plazas es otro. Uniendo estos dos signos podríamos decir que el ruido de las motocicletas es el «grito» de una reivindicación y las pintadas de los taggers es la «firma». Quizá no habría hecho falta ir a África. La etnografía de la calle todavía está por hacer.
LLUIS MALLART, Soy hijo de lo sevuzok
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sábado, 8 de enero de 2011
El liderazgo según la antropología
Fragmento de la película "La selva esmeralda" donde el jefe de una tribu del Amazonas dice: "Si le digo que haga algo que no quiere hacer, ya no soy el jefe". Referencia de la escena por Manuel Delgado, antropólogo.
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sábado, 16 de octubre de 2010
Cosas de las videoconferencias y Marginación / Discapacidad
El antropólogo Manuel Delgado resuelve con humor y calor la frialdad de una videoconferencia.
El final es genial. Montaje del vídeo (6´50") de las partes más simpáticas:
Aprovecho el gancho del humor y os animo a ver todo el vídeo (38 mins) donde explica con interés la marginación. En este caso concreto, de la marginación en la Inteligencia Límite, pero en general de todas las discapacidades, y yendo más allá, por analogía, con los inmigrantes, mujeres, niños, ancianos...
Para reflexionar:
- ¿Qué es antes las diferencias o los sistemas de clasificación?
- El marginado no es un desplazado o excluido. Sencillamente no está. Ha sido suprimido
- El discapacitado no tiene una discapacidad. Es que no es otra cosa.
- El que diagnostica es el mercado, el mercado de trabajo.
- Desde que se "inventó" la inteligencia emocional, todos somos discapacitados.
- La función de los borderline (personas límite) es asegurar que lo normal y lo no normal no se van a juntar.
TODA la CONFERENCIA
NOTA: Siento utilizar un gancho para difundir temas de tanto interés. Pero si ese gancho es el humor, me quedo tranquilo
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lunes, 11 de octubre de 2010
Lo común y lo colectivo. El espacio público como espacio de y para la comunicación.
Interesante charla de Manuel Delgado sobre la diferencia entre la comunidad y lo colectivo, Internet, sobre el espacio público, la Gemeinschaft, la calle, el barrio, la ciudad, la famila, capitalismo, comunismo....con referencias a películas.
Será Maurice Halbwachs, quien, en su clásico trabajo sobre la memoria social, sabrá distinguir lo común de lo colectivo, separando una memoria común, que es idéntica en todos los miembros de la sociedad, de una memoria colectiva, de la que también participan todos, sólo que articulando la aportación de cada cual, que es distinta y asume de manera no menos distinta los recuerdos que comparte con los demás. Lo noción de comunidad ha acabado identificando aquel ámbito en que se incluyen quienes comulgan entre sí y, haciéndolo, constituyen un sólo cuerpo y una sola alma, una unidad social a la vez natural y sagrada, que encierra a sus componentes en un orden cosmovisional y organizativo del que ni deben ni sabrían escapar. La colectividad designa, por contra, la reunión de individuos que están juntos y asumen su copresencia como medio para obtener un fin, aunque sea simplemente el de sobrevivir. La comunidad se funda en la comunión; la colectividad, en cambio, se organiza a partir de la comunicación. La comunidad y la colectividad implican una parecida reducción a la unidad. La diferencia, con todo, es importante y consiste en que si la comunidad exige coherencia, lo que necesita y produce toda colectividad es cohesión.
El concepto de espacio público se adecua a ese concepto de lo colectivo y se coloca conceptualmente en las antípodas del de comunitario. El espacio público se parece a cualquier cosa menos a un territorio, en el sentido de que no es un marco con límites y defendible, que alguien se puede arrogar como propio y cuyo acceso es por definición restringido, dado que en él se reserva el derecho de admisión. Al contrario, ese espacio público no es otra cosa que la posibilidad inagotable de reunir, lo social manos a la obra, por así decirlo, en un dominio en que cualquier dominación sería inconcebible.
Fuente: MEDIALAB PRADO
Documento : LO COMÚN Y LO COLECTIVO de Manuel Delgado (Antropólogo)
sábado, 2 de octubre de 2010
La diferencia entre pecado y patología reside en dónde está la culpa (C. Naranjo)
Gracias a la asociación Gazteleku que, desde el desarrollo comunitario, pretende transformar la sociedad en su entrono cercano (Errekalde) dando protagonismo a la ciudadanía del barrio, he tenido la oportunidad de conocer al interesante Claudio Naranjo en la ponencia "Transformar el mundo desde las organizaciones".
Claudio Naranjo es médico psiquiatra. Son conocidas su aportaciones a la antropología médica y a la terapia Gestalt. Gran parte de su pensamiento lo ha dedicado a mejorar la actual forma de concebir la Educación. El aprender es más importante que el enseñar.
Claudio Naranjo nos contó su trayectoría cargada de acontecimientos y anécdotas enriquecedoras. Entre las muchas ideas que salieron me gustaría resaltar un par de ellas de forma anecdótica:
- La diferencia entre pecado y patología reside en dónde está la culpa. Por ejemplo, piense en la envidia como pecado y en la depresión como patología.
- El que sabe, hace. El que no sabe, enseña. Y el que menos sabe, enseña a enseñar.
Por cierto: Zorionak a Gazteleku y a todos su miembros por su 30 aniversario !
Por otro lado, dejo aquí una entrevista que merece la pena echar un vistazo (duración 1 hora):
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viernes, 28 de mayo de 2010
EN LA EMPRESA, CON O SIN CRISIS, VOLVER A RECOLECCIÓN DE LA COSECHA
Hace unas semanas he leído el libro “el éxito fue la confianza” de K2K. Libro de lectura rápida pero con posos profundos. De ésos que una vez leídos te hacen reflexionar, contrastar y comprobar constantemente cada vivencia personal. Creo que dijo Voltaire: “Los libros más útiles son aquellos en los que el lector hace la mitad”.
Me gustaría resaltar de su lectura algunos conceptos que me parecen bastante acertados. Quiero aclarar que no voy a comentar nada, o casi nada, del corazón del libro, de la confianza, ya que no pretendo hacer una comentario de texto. Es obvio que la confianza y las personas es su acertado hilo argumental pero, repito, me gustaría resaltar otros conceptos colaterales.
1-. Es interesante la forma en que se compatibiliza cultura y naturaleza. Entendiendo por cultura aquello que sustituye nuestros instintos. No es que crea que somos naturales 100%, todo lo contrario, pero no puedo pensar que cuando decimos que la naturaleza es sabía parece nos excluimos de ella. Los autores entienden perfectamente la compatibilidad de las leyes de la tierra y el peso de la cultura que no tienen porque ser contradictorios.
De ahí que se relacione la cultura organizacional con la vida personal. Ese cambio de roles que se propone consigue que se mire de forma distinta no sólo a las personas de tu organización sino también a tu familia y amistades, y es que en realidad no hay un límite definido entre trabajo y vida personal.
2.- Otro punto a destacar es el de la Gestión de la Información y el Conocimiento en su faceta de actor generador de transparencia y confianza.
Hay una frase muy bonita que dice que tocar de oído en una empresa es un gran riesgo ya que es muy complejo armonizar las melodías que el mercado impone.
Tenemos la mala costumbre de jugar con la información escondiéndola, manipulándola, exagerándola o maquillándola. Siempre me ha parecido importante que todo el mundo tenga la información precisa y en el momento adecuado. La mayoría de decisiones erróneas que se toman en las organizaciones es por la carencia de la información oportuna.
Lo explica muy bien el siguiente gráfico sobre la información y las puertas de acceso.
Una puerta de acceso es cualquier escenario donde se toma una decisión. El ejemplo más sencillo es una reunión. Pensemos que la puerta de acceso es una reunión. Pues bien, si a esa reunión no se va con la información precisa (caso B, línea discontinua), por ejemplo no acuden las personas implicadas, la línea verde vertical representaría el déficit de información y por lo tanto la reunión necesitaría aplazarse a otros día (B) para poder ser una verdadera puerta de acceso donde se decida. Por lo tanto se perdería tiempo y coste de oportunidad. Mientras que si se dispone de la información adecuada (caso A, línea discontinua), o de la persona implicada, la reunión se podría adelantar ganando tiempo (línea amarilla horizontal) y acertando en la decisión.
En el libro se narrar un ejemplo muy claro sobre la participación de las personas y la información adecuada. Cuenta como el responsable de una máquina en planta participa directamente junto con compras en el proceso de compra de una nueva posible inversión en otra máquina. Es el propio interesado el que mejor dispone de información para la inversión.
Otro apunte clave en la gestión de la información es el lenguaje común. Cuántas trabas nos ponemos entre cada una de las áreas de conocimiento de la empresa para no entendernos y hacer que nuestra información no sea legible para los demás. Hemos hecho de nuestros dialectos gremiales (tecnolocto) auténticos escudos para que nadie fuera de nuestra especialidad pueda entrar.
Decimos que la información es poder, pero el poder por si solo no es significado de desarrollo. Hace falta que la información sea compartida.
Esta información compartida es la que permite que un técnico de planta forme parte de un equipo comercial o de gestión con el cliente. Se rompe asi el mito de la figura de los comerciales. Aquí todos venden y todos producen. Todos son parte del mismo Proyecto.
3.- Más mitos que se derriban en este libro entorno a la confianza es el del liderzazo tal y como actualmente se entiende.
Me sorprende gratamente como los líderes son elegidos por los miembros del equipo porque realmente son los seguidores los que hacen al líder. No creo en el superperfil que se dibuja desde las teorías manageriles sobre el líder y sus grandes cualidades. Creo firmemente en el peso de los seguidores. En un equipo son los seguidores los que empujan al líder y no al revés. Es como un rebaño de ovejas: la que va primera avanza porque la empujan las demás y la última avanza porque cree que la primera guía.
Cada vez que oigo algo sobre el éxito de un líder no puedo evitar recordar el mérito de los seguidores.
En el libro se enumeran El tao de los líderes donde hay un punto que dice: “Los miembros del grupo necesitan al líder para guiarse con facilidad. El líder necesita de gente con la cual trabajar y a la cual servir. Si unos y otros no reconocen la mutua necesidad de amarse y respetarse, unos y otros perderán”.
4.- Para ir terminado me gustaría resaltar otra idea (radical) que rompe moldes y es el detectar y denunciar explícitamente los intereses contrarios que existen dentro de una organización.
Por ejemplo entre empresario y trabajador cada uno pensando en que el contrario sólo piensa en si mismo.
Tensiones que no sólo existen entre estas dos figuras sino entre las diferentes áreas de la Organización. Desde el punto de vista antropológico de conocen como actitudes etnocéntricas (¿Antropólogos en la empresa? de Jordi Roca i Girona). En este sentido, serían comunes dentro de las organizaciones complejas, en donde grupos diferentes – por ejemplo producción y marketing, directivos, oficinistas, operarios – presentan dificultades para reconocer los problemas, las necesidades y las expectativas de cada uno de los otros grupos. el punto de vista antropológico se conocen como
Por ello hay tantas dificultades para inculcar los famosos valores de la empresa dentro de su misión y visión. Dentro de un cultura organizacional hay subculturas con intereses diferentes. El Conflicto (¿Antropólogos en la empresa? de Jordi Roca i Girona) que nace de las posiciones diferenciadas de los individuos y grupos
en el proceso de producción y en la estructura social de la empresa.
Posiciones diferenciadas, a su vez, que comportan, lógicamente, intereses necesariamente distintos, cuando no incluso antagónicos entre unos y otros.
Este conflicto a su vez puede darse entre la empresa y su entorno.
Por eso es importante el proyecto común y la participación de las personas haciendo entender cada una de las funciones y aportaciones de cada uno. Qué bueno sería si cada uno de nosotros viviéramos unas jornadas profesionales en los puestos de los compañeros de otras áreas o departamentos.
5.- Finalmente sumarme brevemente a la sensibilidad especial que el libro denota por la educación, por una nueva educación.
POR UNA EDUCACIÓN EN PASIONES
¿Matan las escuelas la creatividad?
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domingo, 11 de abril de 2010
Barça, la tribu global — Platxèria
martes, 9 de marzo de 2010
martes, 3 de noviembre de 2009
Lévi-Strauss y el lugar de la antropología (Por MANUEL DELGADO 08/01/2009, en Tribuna, El País)
Este post es copia exacta del artículo públicado por MANUEL DELGADO el 08/01/2009, en Tribuna, El País.
El gran investigador francés acaba de cumplir 100 años y su forma de mirar el mundo sigue cargada de una fuerte dimensión ética: pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana, y la necesidad de defenderla.
Pocas serán las instancias culturales y académicas de todo el mundo que no estén celebrando de algún modo estos días el centésimo cumpleaños de Claude Lévi-Strauss, sin duda uno de los autores más influyentes del siglo XX. Todas las ciencias sociales, la crítica literaria, el psicoanálisis, la lingüística, la historia, la filosofía..., llevan medio siglo dialogando con él, incluso contra él, sin que ninguna haya podido sortear su ascendente. Sería vano intentar añadir desde estas páginas algo a lo ya dicho por tantos y en tantos sitios. Cientos de libros, artículos, monográficos, exposiciones, programas y ciclos especiales, en decenas de idiomas, lo están haciendo o lo harán mejor que lo que se intentaría aquí. Un rasgo merece, no obstante, ser destacado: el autor de Tristes trópicos y El pensamiento salvaje no es propiamente un pensador o un intelectual, aunque haya sido reconocido como tal. Claude Lévi-Strauss es, sobre todo, un antropólogo.
He ahí un elemento de la personalidad del ahora homenajeado en el que merece la pena detenerse. Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre el vivir juntos humano, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca. Seres humanos estudiando seres humanos, conociendo y dándose a conocer, recolectando tecnologías y sabidurías ajenas y lejanas, aprendiendo de gentes que siempre sabían más que quienes les estudiaban. Una disciplina -la antropología- que nació y existió para que pudiéramos instalar nuestra sociedad entre todas las demás sociedades y elaborásemos, con el conjunto producido, algo parecido a una cartografía de la condición humana en toda su amplitud.
Pero si Lévi-Strauss ha podido enseñarnos tanto y marcar nuestra época es porque pudo desempeñar su tarea como investigador y como docente en un contexto en el que la ciencia que ejercía merecía un reconocimiento, en una sociedad para la que la antropología era importante y que escuchaba lo que se le decía desde ella. Ése ha sido el caso francés y el de su área de influencia cultural, como lo ha sido el de la mayoría de países anglosajones, con el Reino Unido o los Estados Unidos a la cabeza. Otra cosa es lo que vaya a ser en el futuro -y de ello hablan las protestas estudiantiles "anti Bolonia" de estos días en toda Europa- de aquellas áreas académicas que no se demuestren lo bastante rentables o serviles. Pero, al menos hasta ahora, la antropología ha estado ahí, en esos países y en otros, viendo atendida públicamente su forma de dar con las cosas humanas, mirándolas de cerca y comparándolas entre sí.
Por desgracia, ese no es el caso de la antropología española. Una disciplina que había nacido en el último cuarto del siglo XIX se incorporaba con ánimo crítico al ámbito universitario español a principios de la década de los años 70 del siglo pasado, pero ha permanecido encapsulada en él hasta ahora. A pesar de la proyección internacional de algunos de sus exponentes -Julio Caro Baroja, Carmelo Lisón Tolosana, Claudi Esteva Fabregat-, miles de estudiantes y licenciados en antropología no pueden desarrollar plenamente lo que son o van a ser: antropólogos. Por ello, en un momento en que se abre la perspectiva feliz de un grado de Antropología en algunas universidades españolas, se entiende la preocupación de esas mismas universidades para que la disciplina que enseñan logre trascender su actual acuartelamiento académico. Es en esa dirección que todas ellas trabajan en orden a la creación de un colegio profesional que regule la práctica de una profesión tan necesaria como inexistente, en la medida en que sus miles de licenciados actuales y quienes obtengan la nueva titulación se van a ver obligados a aplicar lo que han aprendido bajo todo tipo de denominaciones profesionales, que, salvo pocas excepciones, podrán ser de cualquier cosa menos la de antropólogos.
Y lo que sorprende es que esa invisibilidad forzada de los antropólogos españoles en tanto que tales contrastes con la pertinencia y hasta con la urgencia de una mirada como la suya para observar y entender cuestiones centrales para los tiempos que corren. La antropología almacena décadas de trabajo en áreas como la de la vivencia de la enfermedad y de la muerte o la de los estilos que adoptan los diferentes grupos de edad -jóvenes, ancianos...-, siempre desde una perspectiva que recoge su variabilidad histórica y cultural. Los antropólogos han advertido hasta qué punto los objetos son fundamentales para entender la cultura que los ha creado y usado, por lo que tienen un papel que jugar en la protección y la divulgación del patrimonio cultural, defendiendo lo que de él se mantenga vivo y custodiando y haciendo accesible su pasado en museos. Su preocupación por la práctica y la concepción del espacio convierte en fundamental la perspectiva que les es propia en temáticas territoriales, tanto rurales como urbanas, en contextos en los que las grandes dinámicas de transformación no suelen tener en cuenta el precio social a pagar. La comprensión del sentido que los seres humanos otorgan al medio que los rodea y a sí mismos dentro de él, hace de los antropólogos interlocutores necesarios en los debates medioambientales y ecológicos.
Una experiencia abundante en el campo del estudio de los mitos y los símbolos rituales le permite al antropólogo detectar qué funciones y a qué demandas satisfacen las prácticas religiosas vigentes en nuestra sociedad, tanto las tradicionales como otras que hasta hace poco podrían habernos resultado exóticas. El mercado y los hábitos de consumo no son ajenos al conocimiento que los antropólogos tienen de la dimensión económica de la vida social y ni siquiera las recién nacidas tecnologías de la comunicación se escapan a la competencia que han demostrado a la hora de estudiar los lenguajes humanos. Tanto la diversificación creciente que conoce la institución familiar como el aumento de los contactos entre formas de ser y de estar derivados de los flujos migratorios o del turismo deberían hacer idónea una visión como la suya, especialmente entrenada para encarar la heterogeneidad. No se olvide que la antropología ha sido estratégica en orden a desautorizar todos los argumentos que han intentado mostrar como "natural" la desigualdad humana y continúa siendo fuente de recursos teóricos contra las nuevas y las viejas formas de racismo, xenofobia y sexismo.
La antropología se antoja ahora más que nunca útil en orden a las lógicas y las dinámicas que organizan nuestro presente, reconociendo en él cambios constantes, pero también repeticiones e inercias. Ese es su trabajo: ver de qué están hechas la diversidad y la complejidad sociales y mostrarlas no, como se pretende, en tanto que motivos de alarma, sino al contrario: como la materia primera de que se nutre la capacidad de las sociedades humanas para mejorarse a sí mismas.
Esa es la virtud fundamental de Claude Lévi-Strauss. Mirar como mira un antropólogo, contemplando lo remoto como ordinario y sorprendiéndose ante lo cotidiano, ejerciendo un oficio en el que la competencia y la versatilidad explicativas nunca han ido separadas de una fuerte dimensión ética, preocupada por pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana y la necesidad de defenderla. Celebrar la vida de Lévi-Strauss es celebrar su vida de antropólogo. Pero se hace el elogio del sabio, sin hacer lo propio con la naturaleza misma de su saber, su fuente y su sentido. Al tiempo que multiplican las alabanzas al maestro, bien estaría que se reconociera el esfuerzo y la singularidad de quienes han decidido seguir su camino.
Manuel Delgado es profesor de Antropología en la Universidad de Barcelona y prologuista y traductor de Claude Lévi-Strauss.
lunes, 12 de octubre de 2009
Principal cualidad del Líder.
Genial El Roto, como casi siempre.
No me gusta comentar un chiste, sin embargo:
Principal cualidad del Líder:
Seguir a sus seguidores. Ha de saber qué es lo que éstos quieren. Ésa es la principal cualidad de un líder. Los seguidores le aprobarán o no.
Los seguidores hacen, deshacen y moldean al líder a su gusto. Todos tenemos los líderes que nos merecemos.
sábado, 29 de agosto de 2009
LA POLARIZACIÓN SOCIAL DE LA EDUCACIÓN
La percepción más generalizada en la mayoría de medios de información del país es que vivimos en una sociedad en la que la mayoría de la ciudadanía es, y se considera, perteneciente a la clase media. Se admite que por encima de la clase media están los ricos y por debajo están los pobres, pero, por lo demás, la mayoría de nuestros ciudadanos son y se autodefinen como miembros de la clase media. Y para mostrar la rectitud de tal percepción, se hace referencia a las encuestas en las que la mayor parte de la población, cuando se le pide su ubicación en la estructura social, escoge la categoría “clase media”. Han desaparecido, así, las categorías de burguesía, pequeña burguesía o clase trabajadora, que raramente aparecen en la narrativa política o mediática del país. Utilizarlas y referirse a términos como, por ejemplo, lucha de clases, es arriesgarse a que se le acuse a uno de anticuado o, lo que es peor, de “ideólogo” o “doctrinal”, términos todos ellos destinados a señalar al acusado como individuo “sospechoso” de prejuicios ideológicos de tonalidad roja o morada, coloración casi desconocida en el arco iris mediático del país.
Esta percepción de nuestras sociedades es, sin embargo, profundamente ideológica y, como bien define mi amigo Noam Chomsky, responde a un enorme poder de clase. La desaparición del discurso y del análisis de clases sociales es, en sí, un síntoma del enorme poder de las clases dominantes, las cuales promueven la percepción de que las clases sociales han desaparecido y que la lucha de clases es una categoría totalmente obsoleta, inservible para el entendimiento de nuestras realidades. A mayor dominio de las derechas en un país, mayor desaparición del discurso y análisis de clases. De ahí que en España estos términos prácticamente hayan desaparecido del lenguaje mediático hegemónico y de la narrativa política dominante. Ahora bien, aunque el establishment mediático promueve la visión de que la mayoría somos clase media (la pregunta en sus encuestas es “¿Es usted clase alta, media o baja?”), la mayoría de la ciudadanía no sólo cree en la existencia de clases, sino que, cuando se formula la pregunta “¿Es usted clase burguesa, pequeña burguesa, clase media o clase trabajadora?” hay más personas en España que se definen como clase trabajadora que como clase media. Pero los establishments políticos y mediáticos (que pertenecen al 30% del nivel de renta superior del país) no se percatan de ello.
La dura realidad es que los datos muestran que las clases sociales continúan existiendo, y que es imposible entender lo que pasa en España –desde el notable retraso del Estado del bienestar español (ver “El impacto del clasismo y machismo”, Público, 30-07-09), hasta la polarización social del sistema educativo–, sin entender el poder diferencial que cada clase social tiene en nuestro país. El poder de clase se caracteriza por un gran dominio de la vida política, mediática y económica del país por parte de la burguesía, pequeña burguesía y clases profesionales de renta media alta, es decir, del 30% de la población de renta superior, que tiene una enorme influencia mediática y política en el país.
Un ejemplo de ello es el sistema educativo. España, uno de los países de la UE-15 (el grupo de países de la UE de nivel de desarrollo económico semejante al nuestro) con mayores desigualdades sociales, tiene el sistema educativo más polarizado por clase social existente en tal grupo de países. Las familias del 30-35% de renta superior del país envían a sus hijos a las escuelas privadas concertadas (la mayoría gestionadas por la Iglesia católica, institución que en España siempre ha ofrecido el sostén ideológico a las clases dominantes) y el 65-70% restante de la población, que se define como las clases populares, es decir, la clase trabajadora y las clases medias de rentas medias y bajas, envían a sus hijos a las escuelas públicas, donde se concentra la mayoría de los hijos de los inmigrantes (92%). Naturalmente, no hay una impermeabilidad social entre los dos tipos de escuelas, la pública y la privada. Pero, en general, la renta de las familias que envían a sus hijos a las escuelas privadas es mayor que la de las familias que utilizan la escuela pública. En Suecia y Finlandia (países que el informe PISA –que mide la calidad de la enseñanza– considera como los que tienen el mejor sistema educativo), sólo el 4% de estudiantes van a la privada. En España es el 30-35%. En nuestro país, el gasto por alumno en la escuela privada es superior que en la pública. Esto se da como consecuencia del pago por parte de las familias que matriculan a sus hijos en la privada, recursos que se complementan con las aportaciones de recursos públicos, es decir, subsidios que se definen como conciertos.
España tiene los subsidios públicos a las escuelas privadas más altos y el gasto público por alumno en la escuela pública más bajo de la UE-15. Los primeros reciben más recursos a costa de los segundos. Weber que, junto con Marx, fueron los fundadores de la sociología contemporánea, definió explotación de una manera muy sencilla y didáctica. Explotación, escribió, “ocurre cuando una clase (podría haber añadido un género, una raza o una nación) vive mejor a costa de que otra viva peor”. Pues bien, existe un poder de clase que se expresa en que unos tienen más recursos para su educación, a costa de que otros tengan menos. En el lenguaje mediático versallesco, dominante en el país, no se le llama explotación sino “desequilibrio de financiación”.
En realidad, el sistema educativo dual (privada versus pública) de España reproduce la estructura social del país, formando dos tipos de ciudadanos: los de primera y los de segunda clase. Y los primeros acceden a estudios superiores (como los universitarios) en porcentajes mucho mayores que los segundos. Esto es consecuencia del poder de clase, categoría que ha desaparecido del lenguaje político y mediático del país.
La polarización social de la educación http://www.educacionenvalores.org/
Vicenç Navarro. Jueves 13 de agosto de 2009 http://www.vnavarro.org/?lang=es
Catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España
Esta percepción de nuestras sociedades es, sin embargo, profundamente ideológica y, como bien define mi amigo Noam Chomsky, responde a un enorme poder de clase. La desaparición del discurso y del análisis de clases sociales es, en sí, un síntoma del enorme poder de las clases dominantes, las cuales promueven la percepción de que las clases sociales han desaparecido y que la lucha de clases es una categoría totalmente obsoleta, inservible para el entendimiento de nuestras realidades. A mayor dominio de las derechas en un país, mayor desaparición del discurso y análisis de clases. De ahí que en España estos términos prácticamente hayan desaparecido del lenguaje mediático hegemónico y de la narrativa política dominante. Ahora bien, aunque el establishment mediático promueve la visión de que la mayoría somos clase media (la pregunta en sus encuestas es “¿Es usted clase alta, media o baja?”), la mayoría de la ciudadanía no sólo cree en la existencia de clases, sino que, cuando se formula la pregunta “¿Es usted clase burguesa, pequeña burguesa, clase media o clase trabajadora?” hay más personas en España que se definen como clase trabajadora que como clase media. Pero los establishments políticos y mediáticos (que pertenecen al 30% del nivel de renta superior del país) no se percatan de ello.
La dura realidad es que los datos muestran que las clases sociales continúan existiendo, y que es imposible entender lo que pasa en España –desde el notable retraso del Estado del bienestar español (ver “El impacto del clasismo y machismo”, Público, 30-07-09), hasta la polarización social del sistema educativo–, sin entender el poder diferencial que cada clase social tiene en nuestro país. El poder de clase se caracteriza por un gran dominio de la vida política, mediática y económica del país por parte de la burguesía, pequeña burguesía y clases profesionales de renta media alta, es decir, del 30% de la población de renta superior, que tiene una enorme influencia mediática y política en el país.
Un ejemplo de ello es el sistema educativo. España, uno de los países de la UE-15 (el grupo de países de la UE de nivel de desarrollo económico semejante al nuestro) con mayores desigualdades sociales, tiene el sistema educativo más polarizado por clase social existente en tal grupo de países. Las familias del 30-35% de renta superior del país envían a sus hijos a las escuelas privadas concertadas (la mayoría gestionadas por la Iglesia católica, institución que en España siempre ha ofrecido el sostén ideológico a las clases dominantes) y el 65-70% restante de la población, que se define como las clases populares, es decir, la clase trabajadora y las clases medias de rentas medias y bajas, envían a sus hijos a las escuelas públicas, donde se concentra la mayoría de los hijos de los inmigrantes (92%). Naturalmente, no hay una impermeabilidad social entre los dos tipos de escuelas, la pública y la privada. Pero, en general, la renta de las familias que envían a sus hijos a las escuelas privadas es mayor que la de las familias que utilizan la escuela pública. En Suecia y Finlandia (países que el informe PISA –que mide la calidad de la enseñanza– considera como los que tienen el mejor sistema educativo), sólo el 4% de estudiantes van a la privada. En España es el 30-35%. En nuestro país, el gasto por alumno en la escuela privada es superior que en la pública. Esto se da como consecuencia del pago por parte de las familias que matriculan a sus hijos en la privada, recursos que se complementan con las aportaciones de recursos públicos, es decir, subsidios que se definen como conciertos.
España tiene los subsidios públicos a las escuelas privadas más altos y el gasto público por alumno en la escuela pública más bajo de la UE-15. Los primeros reciben más recursos a costa de los segundos. Weber que, junto con Marx, fueron los fundadores de la sociología contemporánea, definió explotación de una manera muy sencilla y didáctica. Explotación, escribió, “ocurre cuando una clase (podría haber añadido un género, una raza o una nación) vive mejor a costa de que otra viva peor”. Pues bien, existe un poder de clase que se expresa en que unos tienen más recursos para su educación, a costa de que otros tengan menos. En el lenguaje mediático versallesco, dominante en el país, no se le llama explotación sino “desequilibrio de financiación”.
En realidad, el sistema educativo dual (privada versus pública) de España reproduce la estructura social del país, formando dos tipos de ciudadanos: los de primera y los de segunda clase. Y los primeros acceden a estudios superiores (como los universitarios) en porcentajes mucho mayores que los segundos. Esto es consecuencia del poder de clase, categoría que ha desaparecido del lenguaje político y mediático del país.
La polarización social de la educación http://www.educacionenvalores.org/
Vicenç Navarro. Jueves 13 de agosto de 2009 http://www.vnavarro.org/?lang=es
Catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España
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Educación,
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martes, 25 de agosto de 2009
¿ABURRIDO DE TANTO LÍDER?
Hoy me ha sorprendido gratamente, por lo acertado que es, leer un lema de una empresa de TICs que rezaba asi: "Un líder no busca seguidores, los seguidores buscan un liderazgo genuino".
Este hecho me ha animado a escribir este post que siempre he tenido merodeando en la cabeza.
Para comenzar, un botón de muestra: "No hay líder sin seguidores" como dice el post de Nuria http://tengounadudadenuriasantos.blogspot.com/2009/01/no-hay-lder.html . El liderazgo es un fenómeno relacional por lo que no puede haber líderes sin seguidores.
El tema del liderazgo está sobrevalorado y de moda. Las múltiples descripciones y supuestos estudios que aparecen en los númerosos libros de management y escuelas de negocio me recuerdan al bueno de las pelis de aventuras. La palabra está tan usada que hasta en el periodismo cuando un equipo alcanza la 1ª posicion en la clasificación, titulan: "XXX logra el liderazgo" (cuando será liderato).
Particularmente estoy seguro, que no convencido, que, aunque la comunicacion-influencia entre el lider y sus seguidores es bidireccional, es más grande la que los seguidores ejercen sobre el líder que al revés. Los seguidores hacen, deshacen y moldean al líder a su gusto. Todos tenemos los líderes que nos merecemos. El mérito o demérito recae en los seguidores.
Las teorías antropológicas y/o socio-políticas dan explicaciones claras al tema:
"...No sólo es el líder el que se mueve y actúa. Entre el líder y los seguidores se encuentra la elite política, desempeñando la función de enlace o intermediaria entre los intereses de los seguidores y la ambición del líder. La elite también dirige y además, transmite el mensaje del líder a los militantes y simpatizantes, que a su vez lo trasladan a los votantes. En definitiva, el líder y la elite política realizan la misma función, con la única diferencia de que el primero es el símbolo individual del poder y la segunda es la minoría selecta de dirigentes que le ayuda. La élite política, que forma parte de su equipo de gobierno, que encabeza y dirige la red de apoyo del líder. La elite política es una minoría detentadora del poder, organizada, cohesionada y dinámica...." (Fuente: Javier Sánchez Herrera. LÍDERES Y ELITES Reflexión Política).Solamente quiero resaltar el papel preponderante que juegan los seguidores que creo que es fundamental. Repito, al líder básicamente lo hacen sus seguidores y será merito o demérito de ellos la presencia de un líder u otro. No creo en la "fabrica" de líderes.
“No sólo seguimos a nuestros líderes. Somos seguidores ansiosos y dependientes que con frecuencia los establecemos mediante un proceso que puede generar al menos dos clases de monstruos tóxicos: líderes que aprovechan la oportunidad de representar roles de dioses y líderes que al final, debido a que sus seguidores continúan doblegándose ante ellos, llegan a creer que en verdad tienen los poderes que sus seguidores ansiosos y necesitados desean atribuirles”. Harold J. Leavitt, Top Down
Además un líder guiando seguidores lo único que puede producir son sólo más seguidores. El sol -supuesto líder del cielo- oculta con su luz las demás estrellas.
No creo mucho en las teorías del managment sobre liderazgo. Lo que pasa es que es más fácil, y con muchos más intereses, vender esta idea de la fábrica de líderes.
Espero que esta desintonía no haga chirriar oídos.
Parece que hoy en día, "entrenando" una serie de cualidades, todos queremos-podemos ser líderes. ¿Cansado de las relación de valores y características de que debe cumplir un líder como tú?
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